La potencia contratada es uno de los elementos de la factura eléctrica que más conviene revisar en una empresa. Aunque suele mantenerse sin cambios durante años, las necesidades energéticas de un negocio pueden variar considerablemente debido a nuevas instalaciones, modificaciones de horarios o cambios en los procesos productivos.
Una potencia demasiado elevada puede generar gastos fijos innecesarios. Por el contrario, contratar menos potencia de la que realmente necesita la actividad puede provocar excesos de potencia y costes adicionales en la factura eléctrica.
Por eso, ajustar la potencia contratada de una empresa no consiste simplemente en reducir los kilovatios contratados, sino en encontrar un equilibrio entre el coste del suministro y las necesidades reales de funcionamiento. Para conseguirlo, es necesario analizar los registros de consumo, identificar los momentos de mayor demanda y conocer cómo se factura la potencia en cada periodo horario.
En este artículo explicamos cómo revisar la potencia contratada de un negocio en España, qué factores conviene tener en cuenta antes de modificarla y cómo reducir el riesgo de sobrecostes.
¿Por qué es importante ajustar la potencia contratada en una empresa?
La potencia contratada determina la capacidad de suministro eléctrico que una empresa tiene acordada para su instalación, expresada en kilovatios (kW). No debe confundirse con la energía consumida, que se mide en kilovatios hora (kWh).
Mientras que el consumo energético depende de la electricidad utilizada durante un periodo, el término de potencia está relacionado con los kilovatios contratados y los precios correspondientes. Esto significa que una empresa puede mantener un consumo relativamente estable y, aun así, estar pagando por una potencia superior a la que necesita.
También puede ocurrir lo contrario: que una instalación registre demandas puntuales elevadas y tenga una potencia contratada insuficiente para su funcionamiento habitual. En ambos casos, la configuración del contrato puede generar costes evitables.
La importancia de ajustar correctamente la potencia aumenta en empresas con maquinaria industrial, sistemas de climatización de gran capacidad, cámaras frigoríficas o equipos que funcionan simultáneamente.
Por ejemplo, un negocio puede necesitar una potencia elevada durante determinadas operaciones, pero registrar demandas mucho menores durante el resto de la jornada. Analizar estas diferencias permite identificar oportunidades de optimización sin comprometer la actividad.
¿Qué son los excesos de potencia y cómo afectan a la factura eléctrica?
Los excesos de potencia se producen cuando la potencia demandada por una instalación supera la potencia contratada en el periodo correspondiente. En determinados suministros empresariales, esta situación genera un importe adicional en la factura, calculado según las reglas aplicables al tipo de punto de medida.
La Circular 3/2020 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en su versión vigente, regula la facturación de los excesos de potencia dentro de los peajes de transporte y distribución.
Sin embargo, es importante aclarar que no todos los suministros funcionan de la misma manera. En algunos puntos de suministro, superar la potencia contratada puede provocar la actuación del sistema de control y la interrupción del suministro. En otros, el equipo de medida registra la potencia demandada y permite calcular los excesos correspondientes.
Por tanto, no todas las empresas reciben el mismo tratamiento cuando superan su potencia contratada. En las instalaciones sujetas a facturación por excesos, estos importes pueden aumentar el coste del suministro si la potencia contratada no está adaptada a la demanda real.
Además, el cálculo depende del tipo de equipo de medida y de las condiciones regulatorias aplicables. Por eso, antes de modificar el contrato, conviene identificar qué sistema de control y facturación utiliza el punto de suministro.
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Cómo funciona la potencia contratada en las tarifas empresariales 3.0TD y 6.1TD
En España, muchas empresas cuentan con peajes de acceso 3.0TD o 6.1TD, dependiendo de las características de su suministro.
- El peaje 3.0TD se aplica, con carácter general, a suministros en baja tensión que tienen una potencia contratada superior a 15 kW en alguno de sus periodos.
- El peaje 6.1TD corresponde a determinados suministros conectados en alta tensión, en el nivel comprendido entre más de 1 kV y menos de 30 kV.
Ambos disponen de seis periodos tarifarios de potencia. Esto permite establecer diferentes potencias contratadas según el periodo, aunque deben respetarse las condiciones regulatorias correspondientes.
En concreto, la potencia contratada en un periodo no puede ser inferior a la establecida para el periodo anterior. Es decir: P1 ≤ P2 ≤ P3 ≤ P4 ≤ P5 ≤ P6. Esta estructura es importante porque las necesidades de potencia de una empresa pueden variar según el horario, el día y la época del año.
Por ejemplo, una instalación industrial puede concentrar gran parte de su actividad durante determinados turnos y reducir su demanda durante otros. En estos casos, disponer de seis periodos permite estudiar una configuración de potencia más adaptada al funcionamiento de la empresa.
Sin embargo, no basta con seleccionar una potencia inferior en los periodos más caros. Es necesario comprobar que la demanda real y las restricciones entre periodos permiten mantener esa configuración sin generar costes adicionales excesivos.
Cómo saber si tu empresa tiene demasiada potencia contratada
Una de las señales más claras de una posible potencia sobredimensionada es que la demanda máxima registrada se mantenga habitualmente muy por debajo de la potencia contratada.
Esto puede ocurrir cuando una empresa ha reducido su actividad, sustituido equipos por otros más eficientes o modificado sus horarios de funcionamiento. También es frecuente que la potencia se haya dimensionado para unas necesidades iniciales que ya no corresponden a la situación actual.
Para identificarlo, conviene revisar los registros históricos de potencia demandada. En particular, es importante comprobar los valores máximos registrados en cada periodo tarifario y observar cómo evolucionan a lo largo del año. No debería utilizarse únicamente el dato de un mes, ya que algunas empresas presentan diferencias importantes entre temporadas.
Por ejemplo, un hotel puede registrar mayores necesidades eléctricas durante determinados periodos de ocupación, mientras que una instalación industrial puede concentrar su demanda durante campañas específicas.
Si el análisis se realiza utilizando únicamente meses de baja actividad, existe el riesgo de reducir demasiado la potencia. Por eso, el objetivo debe ser identificar las necesidades reales de la instalación en condiciones normales y en situaciones de mayor demanda.
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Cómo ajustar la potencia contratada paso a paso
Modificar la potencia contratada requiere una revisión previa de los datos energéticos y de las condiciones del suministro. Aunque el procedimiento administrativo puede resultar sencillo en determinados casos, elegir los valores adecuados exige un análisis más detallado.
1. Revisa las facturas eléctricas de la empresa
El primer paso consiste en comprobar qué potencia tiene contratada la empresa y cómo se distribuye entre los diferentes periodos. También conviene identificar si aparecen importes asociados a excesos de potencia.
Estos datos permiten detectar posibles diferencias entre la configuración del contrato y el funcionamiento real de la instalación. Sin embargo, las facturas no siempre contienen toda la información necesaria para realizar una optimización precisa.
Por eso, deben complementarse con los registros de potencia demandada.
2. Analiza las potencias máximas registradas
El siguiente paso es consultar los datos de medida disponibles a través de la distribuidora o de los sistemas de monitorización de la empresa. Estos registros permiten identificar los momentos en los que la instalación demanda mayor potencia.
En determinados puntos de medida, la información cuartohoraria resulta especialmente útil para estudiar los excesos. Es importante diferenciar entre un pico aislado y una demanda elevada que se repite con frecuencia.
Un exceso puntual puede requerir una solución distinta a la de una empresa que supera habitualmente su potencia contratada. Además, conviene comprobar qué equipos estaban funcionando cuando se registraron los valores más altos.
3. Identifica los cambios previstos en la actividad
La potencia contratada no debería ajustarse únicamente a partir del consumo histórico. También es necesario considerar las necesidades futuras.
Por ejemplo, la instalación de nueva maquinaria, la ampliación de las instalaciones o la incorporación de puntos de recarga para vehículos eléctricos pueden aumentar la potencia necesaria.
Por el contrario, la sustitución de equipos o la reorganización de determinados procesos pueden reducir la demanda simultánea.
Tener en cuenta estos cambios evita realizar modificaciones que queden desactualizadas poco después.
4. Compara diferentes configuraciones de potencia
Una vez analizados los datos, conviene calcular cuánto costaría mantener la potencia actual y cuánto supondrían otras configuraciones. El análisis debe incluir tanto el término fijo de potencia como los posibles excesos.
Por ejemplo, una reducción puede disminuir el coste fijo, pero aumentar los importes asociados a la potencia demandada. En ese caso, el ahorro aparente podría desaparecer.
Por el contrario, aumentar la potencia contratada en un periodo puede resultar económicamente conveniente cuando permite reducir excesos recurrentes.
La configuración más adecuada es la que ofrece un coste total razonable sin comprometer las necesidades operativas de la empresa. Para determinarla, es recomendable realizar simulaciones utilizando los registros reales de potencia.
5. Solicita el cambio y comprueba su aplicación
Cuando se haya identificado una configuración adecuada, la empresa puede tramitar la modificación de potencia a través de su comercializadora, conforme al procedimiento aplicable.
Dependiendo del suministro, pueden existir requisitos técnicos, documentación adicional o costes asociados. También es importante comprobar si se cumplen las condiciones para realizar la modificación, especialmente cuando se han solicitado otros cambios recientemente.
Una vez aplicada, conviene revisar las siguientes facturas para confirmar que las nuevas potencias aparecen correctamente y que los importes se corresponden con la configuración solicitada.
Cómo reducir los excesos de potencia sin aumentar los kilovatios contratados
Modificar la potencia contratada no es la única forma de controlar los excesos. En algunos casos, el problema está relacionado con la coincidencia de varios equipos de elevada demanda eléctrica.
Por ejemplo, una empresa puede registrar picos cuando se ponen en marcha simultáneamente sistemas de climatización, maquinaria y otros equipos. Si estas operaciones pueden distribuirse en distintos momentos sin afectar a la producción, la demanda máxima puede reducirse.
Otra posibilidad es utilizar sistemas de gestión de cargas que permitan controlar determinados consumos. Estos sistemas pueden ayudar a limitar la simultaneidad de equipos y evitar que la instalación alcance niveles de potencia innecesariamente elevados.
No obstante, cualquier modificación operativa debe respetar las necesidades de producción y las condiciones de seguridad. En instalaciones donde determinados equipos necesitan funcionar simultáneamente, reducir la demanda máxima puede no ser viable.
Por eso, antes de invertir en nuevas soluciones de control, conviene identificar las causas reales de los picos. El objetivo es determinar si los excesos responden a una necesidad energética inevitable o a una distribución de cargas que puede mejorarse.
¿Cuándo conviene aumentar la potencia contratada?
Aunque muchas empresas buscan reducir su potencia para ahorrar, en determinadas circunstancias puede ser más conveniente aumentarla. Esto sucede cuando la instalación supera de manera recurrente los valores contratados y los costes asociados resultan elevados. También puede ser necesario cuando la empresa incorpora equipos que incrementan la demanda eléctrica.
Por ejemplo, una fábrica que amplía sus líneas de producción puede necesitar más potencia para mantener su actividad. Lo mismo puede ocurrir en un centro logístico que incorpora nuevos sistemas de refrigeración o en una empresa que electrifica parte de su flota.
En estos casos, mantener una potencia insuficiente puede generar costes adicionales o limitaciones operativas, según el sistema de control del suministro. Sin embargo, aumentar la potencia también incrementa el coste fijo correspondiente.
Por tanto, la decisión debe basarse en una comparación entre el coste adicional de potencia y los beneficios de reducir los excesos o disponer de mayor capacidad de suministro. Además, debe comprobarse la viabilidad técnica de la modificación y si requiere actuaciones en la instalación o en la conexión a la red.
Errores frecuentes al modificar la potencia contratada de una empresa
Uno de los errores más habituales es reducir la potencia únicamente porque el término fijo de la factura parece elevado. Sin un análisis de la demanda real, esta decisión puede provocar excesos y aumentar el coste final.
Otro error consiste en utilizar un único mes como referencia. Las empresas con actividad estacional o procesos productivos variables pueden registrar necesidades muy diferentes a lo largo del año.
También conviene evitar el uso exclusivo de datos de consumo en kWh para determinar la potencia necesaria. Una empresa puede consumir mucha electricidad de forma distribuida y registrar una demanda máxima moderada. Otra puede consumir menos energía total, pero concentrar su utilización en periodos muy cortos. Por eso, los kWh consumidos no permiten conocer por sí solos los kW necesarios.
Finalmente, es importante revisar las condiciones técnicas y administrativas antes de solicitar cambios. Una configuración aparentemente adecuada desde el punto de vista económico puede no ser viable si no cumple las restricciones aplicables al suministro.
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Preguntas frecuentes sobre la potencia contratada en empresas
¿Cuántas veces al año puede una empresa cambiar la potencia contratada?
La normativa contempla determinadas limitaciones para las modificaciones voluntarias de potencia. Con carácter general, la distribuidora puede denegar una nueva modificación si no han transcurrido al menos doce meses desde el cambio anterior, salvo las excepciones aplicables. Conviene consultar las condiciones concretas antes de iniciar el trámite.
¿Tiene algún coste cambiar la potencia contratada de una empresa?
Puede tenerlo. El importe depende de las características del suministro y del tipo de modificación. Un aumento de potencia puede implicar derechos regulados y, en determinados casos, actuaciones técnicas adicionales. Antes de solicitar el cambio, conviene conocer los costes aplicables.
¿Puede una empresa tener diferentes potencias contratadas en varios locales?
Sí. Cada punto de suministro puede disponer de su propia configuración contractual, siempre que cumpla las condiciones técnicas y regulatorias correspondientes. Por eso, una empresa con varias instalaciones debería estudiar las necesidades de cada una por separado.
¿Es necesario cambiar el boletín eléctrico para modificar la potencia?
No siempre. Puede ser necesario disponer de documentación técnica actualizada cuando la modificación supera determinados límites o cuando las características de la instalación lo requieren. La distribuidora o el instalador autorizado pueden indicar qué documentación corresponde en cada caso.
¿La potencia contratada influye en el precio del kWh?
No directamente. La potencia contratada y la energía consumida son conceptos diferentes. Sin embargo, una modificación de potencia puede afectar a las condiciones del suministro o, si se superan determinados umbrales, al peaje aplicable. Por eso, conviene revisar el efecto global antes de realizar cambios.
¿Qué sucede si la distribuidora no acepta el aumento de potencia solicitado?
La solicitud puede requerir comprobaciones técnicas, documentación adicional o actuaciones sobre la instalación o la red. Si no puede atenderse en las condiciones solicitadas, será necesario conocer los motivos y las alternativas disponibles antes de continuar con el procedimiento.
Conclusión: ajustar la potencia contratada permite controlar mejor los costes eléctricos
La potencia contratada es un elemento fundamental de la factura eléctrica empresarial y puede influir de forma importante en los costes del suministro. Mantener una potencia excesiva puede generar gastos fijos innecesarios, mientras que contratar menos de lo necesario puede provocar excesos de potencia o limitaciones operativas.
Por eso, ajustar correctamente la potencia requiere analizar los registros de demanda, conocer las características del suministro y considerar las necesidades futuras de la empresa.
La solución no siempre consiste en reducir kilovatios. En ocasiones, aumentar la potencia en determinados periodos o reorganizar el funcionamiento de algunos equipos puede resultar más conveniente.
En Evergreen Eléctrica, ayudamos a las empresas a comprender sus necesidades energéticas y a evaluar soluciones de suministro adaptadas a su actividad.
Contar con información detallada sobre la potencia demandada y las condiciones de contratación permite tomar decisiones más fundamentadas y avanzar hacia una gestión eléctrica eficiente.

Josefina Carbonell
Josefina Carbonell es responsable de Marketing y Comunicación en Evergreen Eléctrica, con casi 4 años de experiencia en el sector energético, especializada en convertir conceptos complejos en contenidos claros y útiles, aportando una visión integral del negocio —de la captación de leads a la postventa con un enfoque cercano, honesto y orientado a ayudar a particulares y empresas a tomar decisiones informadas.






